SUNAFIL 2026: cómo preparar tu empresa para una fiscalización laboral

SUNAFIL 2026: cómo preparar tu empresa para una fiscalización laboral

Qué revisa SUNAFIL en una fiscalización laboral, cómo se desarrolla el proceso y un checklist de autoauditoría para que tu empresa esté lista antes de que llegue el inspector.


Una fiscalización de SUNAFIL puede tocar la puerta de tu empresa sin aviso previo, y la mayoría de las observaciones que terminan en una multa son cosas que la propia empresa podría haber detectado antes: una boleta mal entregada, un registro de horas extra incompleto, un contrato que venció hace meses y nadie renovó. El inspector no suele encontrar fraudes elaborados; encuentra desorden documentario. Y el desorden documentario, a diferencia de un fraude, se corrige con una auditoría interna bien hecha.

SUNAFIL viene insistiendo en un enfoque de fiscalización más técnico, preventivo y cercano al empleador, con más orientación y asistencia técnica antes de sancionar. Eso no significa menos fiscalización: significa que la empresa que se prepara con anticipación tiene más margen para corregir a tiempo, y la que no lo hace sigue expuesta a las mismas multas de siempre. Esta guía repasa qué revisa SUNAFIL, cómo se desarrolla una inspección en la práctica y qué debe verificar tu equipo de RRHH antes de que llegue el inspector.

Qué revisa SUNAFIL cuando fiscaliza a tu empresa

SUNAFIL no fiscaliza “todo” al mismo tiempo. Cada visita o requerimiento suele originarse en una denuncia, un cruce de información con SUNAT o EsSalud, o un plan de fiscalización sectorial, y se concentra en las materias que el caso amerita. Aun así, hay un núcleo documentario que revisa con frecuencia en casi cualquier empresa:

  • Planillas electrónicas (PLAME) y T-Registro. Que los trabajadores estén correctamente registrados, con la fecha de ingreso real, el tipo de contrato declarado y las remuneraciones consistentes con lo que efectivamente se paga.
  • Boletas de pago. Que se entreguen de forma periódica, que reflejen los conceptos reales (no solo el sueldo básico) y que el trabajador tenga forma de acreditar su recepción.
  • Contratos de trabajo. Vigencia, causal correcta cuando son a plazo fijo, y si corresponde su registro ante el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE). Un contrato vencido y no renovado formalmente puede leerse como una relación indeterminada de facto.
  • Jornada y horas extra. Registro de asistencia o control horario, y el sustento del pago de sobretiempo cuando se trabajó más allá de la jornada. Si tu empresa tiene dudas sobre cómo calcular ese concepto, conviene repasar cómo se calculan y pagan las horas extras en Perú.
  • Seguridad y salud en el trabajo (SST). Exámenes médicos ocupacionales, identificación de peligros y evaluación de riesgos (IPERC), y la existencia de un comité o supervisor de SST según el tamaño de la empresa.
  • Libro de reclamaciones. Que exista, esté accesible y actualizado, físico o virtual.
  • Pago de beneficios sociales. CTS, gratificaciones, vacaciones y liquidaciones al cese, verificados contra la remuneración computable real de cada trabajador.

Ninguno de estos puntos es exótico. Son, en esencia, la operación básica de cualquier área de planillas y RRHH bien llevada, y varios ya los hemos desarrollado con detalle en otras guías, como cuánto cuesta un trabajador en planilla en Perú o qué incluye la liquidación de beneficios sociales.

Cómo se desarrolla una inspección en la práctica

SUNAFIL trabaja en dos modalidades que conviene distinguir porque no tienen las mismas consecuencias.

La orientación es la etapa preventiva: un inspector orientador visita o contacta a la empresa, revisa algunos puntos básicos y deja recomendaciones sin que eso derive automáticamente en sanción. Es la lógica que SUNAFIL ha priorizado como primer contacto en la mayoría de casos que no involucran denuncias graves.

La fiscalización propiamente dicha es distinta: un inspector o un equipo de inspección investiga formalmente el cumplimiento de la normativa, puede solicitar documentación específica con un plazo para entregarla, realizar visitas inspectivas y tomar declaraciones a trabajadores. Si detecta incumplimientos, levanta un acta de infracción, que da inicio a un procedimiento sancionador. La empresa tiene entonces la oportunidad de presentar sus descargos antes de que se emita una resolución con la multa correspondiente.

Todo este esquema está regulado por la Ley N.° 28806, Ley General de Inspección del Trabajo, y su reglamento aprobado por el Decreto Supremo N.° 019-2006-TR, que definen las facultades del inspector, los tipos de infracción (leves, graves y muy graves) y la escala de multas aplicable. RRHH y el área legal deberían tener estas dos normas identificadas, porque son la referencia obligada cuando se prepara un descargo.

Checklist de autoauditoría antes de que llegue el inspector

Una autoauditoría periódica —trimestral, si el volumen de planilla lo justifica— reduce buena parte del riesgo. Estos son los puntos mínimos que tu equipo debería revisar:

  1. Planilla y T-Registro al día, sin trabajadores activos sin registrar ni datos desactualizados (cambios de puesto, sueldo o jornada que no se reflejaron).
  2. Boletas de pago entregadas puntualmente, con todos los conceptos reales, incluidas horas extra, comisiones o bonos cuando correspondan.
  3. Contratos vigentes y con causal correcta, especialmente los de plazo fijo próximos a vencer.
  4. Control de asistencia y horas extra sustentado, no solo un formato que nadie revisa.
  5. CTS, gratificaciones y vacaciones pagadas en los plazos correctos, con el cálculo verificable. Aquí ayuda mucho tener un formato estandarizado como el que mostramos en modelo de carta de liquidación laboral y conformidad.
  6. Documentos de SST vigentes: exámenes médicos ocupacionales, IPERC y, si aplica, comité de SST constituido.
  7. Libro de reclamaciones visible y con seguimiento a los reclamos recibidos, no solo un cuaderno guardado en un cajón.
  8. Régimen laboral correctamente declarado: si tu empresa está acogida a REMYPE, que la condición esté vigente ante SUNAT y el MTPE, porque perder ese estatus sin corregirlo expone a exigencias del régimen general con efecto retroactivo. El detalle de estas diferencias está en tipos de contrato laboral en Perú: guía para empresas.
  9. Archivo digital ordenado de planillas, boletas, contratos y liquidaciones de al menos los últimos periodos, listo para presentar ante un requerimiento sin tener que reconstruirlo desde cero.

Si tu proceso de planillas todavía depende de hojas de cálculo dispersas, este es también el momento de revisar qué incluye la nómina y cómo automatizarla: buena parte de los hallazgos de una fiscalización nace de errores manuales que un sistema bien configurado evita por diseño.

Cuánto cuesta no cumplir: las multas de SUNAFIL

El reglamento de la Ley 28806 califica las infracciones como leves, graves o muy graves, y calcula la multa en función de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT) vigente, la gravedad de la falta y el número de trabajadores afectados. Cuantos más trabajadores estén involucrados en el incumplimiento, mayor es el monto final, incluso tratándose de la misma infracción.

Para dimensionar el impacto, un ejercicio simple: si a una empresa se le determina una multa equivalente a 10 UIT, y se toma como referencia el valor de la UIT vigente en 2025 (S/ 5,350), esa multa asciende a S/ 53,500. Con 20 UIT, el monto se duplica a S/ 107,000. Ese es el mecanismo que conviene tener presente al evaluar el costo real de no corregir a tiempo un hallazgo: no es un cargo fijo y modesto, escala con el tamaño de la planilla afectada.

A esto se suma un costo menos visible pero igual de real: una multa de SUNAFIL suele generar además pagos retroactivos a favor de los trabajadores afectados (diferencias de CTS, gratificaciones, horas extra no pagadas), que se calculan aparte de la sanción administrativa. Antes de que un requerimiento te obligue a hacer ese cálculo bajo presión, puedes adelantarte usando la calculadora de liquidación o la calculadora de sueldo neto para verificar que los montos que tu empresa tiene registrados coinciden con lo que realmente corresponde pagar.

El mejor momento para auditar es antes de que toquen la puerta

Ninguna empresa decide voluntariamente tener planillas desordenadas; simplemente el día a día operativo desplaza la revisión documentaria hasta que un inspector la hace obligatoria. La diferencia entre una fiscalización que se resuelve con una orientación y una que termina en acta de infracción rara vez está en la mala fe del empleador: está en si alguien revisó los contratos, las boletas y los registros de horas antes de que SUNAFIL lo hiciera por ti. Un checklist trimestral, un archivo digital ordenado y un equipo de RRHH que entiende qué documentación sustenta cada pago son, en la práctica, el seguro más barato contra una multa que puede escalar rápido según el número de trabajadores involucrados.

Si tu empresa está creciendo y la gestión documentaria empieza a sentirse manual, una plataforma de reclutamiento y gestión de RRHH como Laborum para empresas puede ayudarte a mantener ese orden desde el momento en que contratas, no solo cuando llega la fiscalización.

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