"Están entrevistando a su consumidor antes que a un candidato"

"Están entrevistando a su consumidor antes que a un candidato"

Jorge Vildoso, de Arca Continental Lindley, revela las cuatro competencias que todo reclutador debe evaluar y por qué el candidato es también tu consumidor.


Jorge Vildoso gestiona capital humano y mejora continua en Arca Continental Lindley, una de las embotelladoras más grandes de América Latina. Desde esa posición doble —personas y eficiencia operativa bajo un mismo techo— acumula una perspectiva sobre competencias, entrevistas y trato al candidato que pocas gerencias tienen. Lo que comparte en esta conversación no se limita a buenas prácticas de recursos humanos: interpela a cualquier líder o reclutador que quiera entender qué hace que un proceso de selección funcione de verdad.

Las cuatro competencias que no caducan

Una de las preguntas recurrentes en RRHH es qué buscar más allá del perfil técnico. Vildoso tiene una respuesta clara: cuatro competencias transferibles que mantienen su vigencia independientemente del cargo, sector o momento económico.

La primera es la curiosidad:

La curiosidad te lleva al autoaprendizaje, a la innovación, al desarrollo.

— Jorge Vildoso, Arca Continental Lindley

Una persona curiosa no necesita que le expliquen cada tarea dos veces. Busca, pregunta, conecta puntos que otros no ven. En entornos operativos de alta velocidad como los de una embotelladora masiva, esa capacidad de autoaprendizaje reduce tiempos de adaptación y sostiene la mejora continua desde dentro.

La segunda es la comunicación, en el sentido más amplio de la palabra:

Todo lo que hacemos comunica, no solamente el lenguaje verbal sino la forma en que contamos las historias, la forma en que enganchamos a la gente.

— Jorge Vildoso, Arca Continental Lindley

Esto tiene implicancias concretas para la evaluación en entrevistas: no basta con preguntar qué hizo el candidato, sino cómo lo cuenta. La claridad, la estructura narrativa y la capacidad de conectar con el interlocutor son señales de una competencia que se usará en el puesto, no solo en el proceso de selección.

La tercera es la creatividad, aunque con un matiz importante: no se evalúa solo en el individuo. La organización también tiene que crear las condiciones para que se ejerza. Sin espacio para equivocarse y probar, la creatividad se atrofia aunque el colaborador la tenga.

La cuarta es el pensamiento crítico, que Vildoso define como “todo aquello que te lleva a cuestionar de buena forma el statu quo”. No se trata de poner resistencia a todo cambio: se trata de la capacidad de hacer las preguntas correctas antes de ejecutar. En organizaciones que apuestan por la mejora continua, esta competencia es tan valiosa como cualquier habilidad técnica.

Evaluar estas cuatro competencias de forma estructurada —con preguntas conductuales que pidan ejemplos concretos— es parte de lo que aborda el enfoque de la entrevista psicolaboral. También vale revisar cómo otras empresas de alto volumen priorizan competencias sobre credenciales al momento de seleccionar.

El error que liquida una candidatura en segundos

Si hay algo en lo que Vildoso es categórico, es sobre el principal error que cometen los candidatos en una entrevista:

El peor error que puede cometer un candidato en una entrevista es mentir.

— Jorge Vildoso, Arca Continental Lindley

Y no habla solo de mentiras flagrantes. Incluye también el sobredimensionar un logro, exagerar el alcance de una responsabilidad o atribuirse méritos que fueron colectivos. La razón es sencilla: esos temas terminan comprobándose en una entrevista. Un reclutador experimentado sabe hacer las preguntas que verifican cada afirmación, y un logro inflado colapsa en cuanto se pide detalle.

La recomendación es tan directa como la advertencia: el candidato debe poner sobre la mesa sus capacidades reales sin necesidad de inventar. Un perfil honesto, incluso con brechas, es infinitamente más valioso que uno sobredimensionado que no resistirá la validación de referencias o una segunda ronda de preguntas.

Este punto se conecta con uno de los problemas más comunes en selección: los sesgos inconscientes que llevan a los reclutadores a favorecer candidatos que “suenan bien” en lugar de los que demuestran solidez real. La presión por quedar bien puede empujar al candidato a exagerar, y al reclutador a no profundizar. Ambos errores se refuerzan mutuamente.

Están entrevistando a su consumidor

Aquí es donde Vildoso introduce el concepto más potente de toda la conversación. Quien no queda seleccionado en un proceso sigue siendo, en muchos casos, cliente o consumidor de la empresa. En una embotelladora con presencia nacional, casi cualquier candidato que pasa por un proceso de selección conoce —y probablemente consume— los productos de la marca.

Están entrevistando a su consumidor antes que a un candidato.

— Jorge Vildoso, Arca Continental Lindley

Esa perspectiva cambia todo. No se trata solo de cortesía o de employer branding: se trata del impacto directo que tiene la experiencia del proceso en la percepción de marca. Un candidato que sale de una entrevista con una mala experiencia no solo no vuelve a postular: puede dejar de recomendar la empresa, de defenderla en conversaciones con amigos o de comprar sus productos.

La implicancia para los equipos de selección es concreta: diseñar el proceso como si se tratara de un journey de cliente. Eso incluye tiempos de respuesta, comunicación en cada etapa, trato durante las entrevistas y retroalimentación al finalizar. Diseñar la experiencia del candidato en cada etapa ya no es un extra: es parte de la estrategia de marca.

El entrevistador también está siendo evaluado

Vildoso lo ilustra con una anécdota personal. En una entrevista que vivió como candidato, el entrevistador se paró a mitad de la conversación y lo dejó esperando cerca de treinta minutos. Cuando Vildoso decidió salir a buscarlo, su predisposición había cambiado por completo: estaba a la defensiva, menos abierto, menos dispuesto a mostrar su mejor versión.

El mensaje es doble. Para el candidato: las condiciones externas afectan el desempeño en la entrevista, pero la gestión emocional ante esas situaciones también forma parte de lo que se está evaluando. Para el entrevistador: generar las condiciones para que el candidato pueda mostrar su potencial es una responsabilidad técnica, no un detalle de protocolo.

Esto aplica directamente a cómo se entrena a quienes conducen entrevistas dentro de las organizaciones. No basta con darles una guía de preguntas: necesitan entender qué está en juego para el otro lado de la mesa. Las tendencias de reclutamiento y selección 2026 en Perú apuntan precisamente en esa dirección: humanizar el proceso como ventaja competitiva diferenciadora.

Todo comunica, desde el primer contacto

La lección que atraviesa toda la conversación con Jorge Vildoso es que un proceso de selección no es solo una transacción entre empresa y candidato. Es una experiencia de marca, una declaración de valores y, en muchos casos, el primer punto de contacto real entre la organización y una persona que podría convertirse en colaborador, en cliente o en ambos.

Las cuatro competencias que describe —curiosidad, comunicación, creatividad y pensamiento crítico— son también el estándar que debería aplicar el área de RRHH a sí misma: curiosidad para entender qué motiva a cada candidato, comunicación para transmitir con claridad qué ofrece la empresa, creatividad para diseñar procesos que diferencien y pensamiento crítico para cuestionar los propios supuestos de contratación.

Mira la entrevista completa con Jorge Vildoso y descubre cómo Arca Continental Lindley traduce estos principios a su operación cotidiana.

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